Kelium Zeus Induzeus "Luiz Gustavo Morales Sierra" Maestre Taoista. Trajo el Tao a colombia, y sus grandes enseñanzas en conjunto con su gran sabiduria Ha levantado un pueblo, regenerado a millones y con su merdicina ha curado a un incontable numero de personas.
Muy bien, Es lo menos que se espera de su mersed, comandante, no me sorprende, tienes un cerebro integrado, eres el más dado de nosotros a las actividades artísticas, de la sensibilidad, y a las físicas del deporte, lástima que seas tan adicto a la “sabrosamente” venenosa comida chatarra, que mata poco a poco el Co-Razón y las neuronas y que es otra “secreta” estrategia y arma de dominación del Capital, sionista-católico, con sus dos cachos principales, el Vaticano-Estado de Israel y el imperialismo.
Esta es la importancia de captar totalidades como método de interpretación y comprensión de la realidad, sobre lo cual siempre hemos hecho énfasis como dirección sindical con una política democrático-proletaria y una ética humanista-espiritual y hasta romántica, aunque a la mayoría de nuestras alienadas bases le suene cursi nuestra utopía.
Nos damos cuenta por este ejercicio cómo la visión de la estructura global le da sentido a las partes. Esto de captar totalidades sin el auxilio de la razón se llama intuición, que reside en realidad en el hemisferio derecho y no en el izquierdo, aunque el izquierdo es el de la lectura. Aquí habría una combinación de ambos hemisferios. La mayoría de la gente sólo usa el hemisferio izquierdo, que parte o fragmenta la realidad (análisis) para poder entenderla y desempeñarse en la cotidianidad. Lo ideal es integrar y manejarlos ambos, junto con el cuerpo calloso del cerebro.
Las personas que viven en el hemisferio geográfico occidental, que es el izquierdo, se han caracterizado por utilizar prevalentemente el hemisferio cerebral izquierdo, el hemisferio de la RAZÓN, es decir, el hemisferio cerebral siniestro, el que parte mentalmente la realidad en pedacitos, la descompone (a través del análisis). Se dice que por eso hay más materialismo y violencia, cortoplacismo y pragmatismo en occidente. El vacío de TOTALIDAD, resultante de separar en pedazos en la mente la realidad, induce deseos o lujuria de adquirir y acumular insaciablemente cosas de afuera para tratar de llenar ese VACÍO INTERIOR y el sentimiento de aislamiento y de soledad-en-medio-de-las-multitudes solitarias en el bullicio de las ciudades.
Sin embargo, el hemisferio geográfico derecho, que se ha caracterizado históricamente por generar majestuosas y bellísimas cosmovisiones holísticas con su metafórica y poética capacidad de síntesis, hoy se debate en la crisis general del capitalismo… por ejemplo, después de ser vegetarianos ahora comen hasta animales carnívoros, fetos humanos y “todo lo que se mueva”.
El brillante economista Marxista-Trotskista Judío colombiano Salomón Kalmanovitz decía que las enfermedades típicas del capitalismo en su fase neoliberal son la neurosis y la esquizofrenia, enfermedades que convierten la conciencia humana en una especie de espejo quebrado en mil pedazos donde se refleja demencial y satánicamente la realidad, por aquello de que, según la Biblia, en el hemisferio izquierdo vive Satán que es el que divide, mientras que los seres sabios y amorosos por ser captadores de la totalidad (=Tao = Teo =Dios) viven a la diestra de Dios padre. El neoliberalismo, sionista-vaticano, exalta el EGOISMO INDIVIDUAL y la lucha de todos contra todos. La ley del valor, piedra angular de la economía política Marxista, engendra espontáneamente la ALIENACIÓN o fetichismo de la mercancía, que son otros nombres dados por la sociología marxista a estas enfermedades propias del régimen de producción mercantil capitalista, que convierte por primera vez en la historia hasta la fuerza de trabajo en una mercancía, “mágica” por cierto, porque produce un valor superior a ella misma, llamada por eso por Marx plusvalía.
La producción mercantil simple, propia de las sociedades precapitalistas, pero, sobretodo, la producción mercantil capitalista, dividen o fragmentan en jirones la vida social como en compartimientos estancos o cárceles produciendo la alienación o enajenación, situación espiritual donde los trabajadores, y otras clases no proletarias, sufren la sensación de malestar de que su vida no les pertenece, están enajenados, ni sienten satisfacción o despliegue de las capacidades creadoras de su alma en su trabajo, porque su trabajo, que debe ser creador y emancipador y no una actividad castradora de su humanidad, les es impuesto y sus productos no les pertenece, les son enajenados a cambio de un salario ocurrido en medio de la División social del trabajo, divisiones técnicas del trabajo en cada empresa y de la División internacional del trabajo, las especializaciones o subdivisiones de las ciencias y la proliferación de sectas religiosas y partidos (o divididos) políticos.
El Maestro Samael Aún Weor, re-fundador en el Siglo XX del Movimiento Gnóstico portador clandestino bajo las persecuciones del imperio Romano en el Siglo II de las enseñanzas esotéricas-místicas de el Cristo Jeshuá Venh Pandhirá, explicaba esta alienación de la producción mercantil capitalista y la quiebra en mil pedazos de la vida social y personal y de la mente humana diciendo que los egos o defectos, entidades energéticas de baja frecuencia o demonios, embotellan nuestro embrión de alma por haberla matado o habernos desalmado con la fornicación o expulsión de la sagrada energía genética, que por eso somos mezquinos y sólo vemos la apariencia o ilusión de la realidad y no tenemos acceso a los mundos superiores, los mundos de la Realidad.
Se dice que Marx develó el mecanismo oculto de la explotación capitalista con la formulación de esta Ley del valor, explicando de paso las causas de la opresión espiritual y la castración intelectual y física de los trabajadores y, en la etapa imperialista, también de las clases intermedias-no proletarias, pero en vías de proletarizarse, según Lenin. El conocimiento oficial en occidentes está dividido o partido en muchas ciencias con sus especializaciones, cada una de las cuales estudia por separado un pedazo de la realidad, que es una. El luminoso proyecto de la ilustración, cuando la burguesía era una clase revolucionaria dirigida por judíos-masones tanto en Europa como en América, hasta cuando la modernidad estuvo al servicio de la vida, integró, no sin contradicciones, estas visiones en una filosofía humanista, libertaria y utopista. A fines del Siglo XVIII, después de la Revolución Francesa y las luchas de Napoleón Bonaparte contra el Vaticano, Metternich, el demoníaco Congreso de Viena y demás morralla reaccionaria por toda Europa, la alianza entre las burguesías Europeas con la Bestia vaticana y su “opio del pueblo”, la religión católica, sumió nuevamente en las tinieblas a la humanidad. Ocurren, sin embargo, las revoluciones de 1848 y es cuando Marx dice “un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo…”, es decir, la posibilidad de conquistar de nuevo el paraíso, volver a ser dioses, con una visión holística y multidimensional. Sin embargo, siendo Gran rabino judío, conocedor de los misterios de el Templo de Salomón y de Hiram Abif, no dijo que para ello había que dejar de botar al cristo del templo-cuerpo, fornicar la energía sexual… No era su misión.
Hoy las llamadas corrientes postmodernistas, como las postestructuralistas, vuelven a plantear el fracaso de las explicaciones omnicomprensivas o totalizantes de la realidad como el marxismo, regresando a una especie de visión escolástica, esquizofrénica o fragmentada de los llamados Padres de la Iglesia en la edad media, en la que se fundamentaron sus cruzadas, sus inquisiciones, sus hogueras, sus razzias y genocidios y el atraso de muchos siglos de la ciencia, el arte, la cultura y la filosofía que los integra. Los feudos son especies de cárceles.
Finalmente, valga decir, que para tener visiones completas o beatíficas de verdad, para portar la sabiduría y el amor de Dios, es decir, alcanzar el éxtasis de comunión con la divinidad hay que luchar por convertirnos en Cristos, como los judíos Abraham, Moisés, Jeshuá Vanh Pandhirá, Buda, Bolívar, Marx, Lenin, Trotsky, Einstein, y el Ché, entre muchos otros, a través de la mutación de la energía sexual para que el espíritu santo despliegue sus alas en nuestra columna vertebral o caduceo de mercurio para llevar el alimento genético a nuestro cerebro y corazón, para que vivan en ellos respectivamente el padre, el hijo y el espíritu santo y volver a ser dioses con visiones tao-judías de la realidad. Esto por ser tan sencillo y no ser dicho por la religión católica o la ciencia Oficial-capitalista se desprecia, pero es el summun del misterio de la religión libertaria que trajo El Cristo para volver al reino de la luz, religarnos a nuestra esencia divinal, contrario a aquellas religiones que son el opio del pueblo. Por eso el cristo dijo que había que ser niños para poder comprender esto tan sencillo y esencial.
VASERCHOD
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